martes, 29 de junio de 2010


despertar en un papel volando








soñé con vos
tenía las manos llenas de arena caliente
estuve mucho tiempo quieta al sol
esperando tomar agua adentro de tu boca
la temperatura del mar se abría y lo compartimos
un corazón de terciopelo
exquisito y rápido, transparente,
sin pensar escribo tu nombre entre las nubes
y mis palabras favoritas:
viento, viajar, volver a vernos



lunes, 28 de junio de 2010






El té se toma oscuro y en taza chica.

Los vecinos no saben tomar té
le ponen leche y azúcar para apagarle
el gusto asiático. A malaria.

Lo toman tibio a la noche
con bastones de pescado frito
y no antes o después del arroz.

Una cosa te digo:
que no se vean hebras en el fondo de tu taza
y que no te escuche decir que perdiste
una herramienta en el medio del trabajo.

Escuchar música
todo el día, todo el día
quiero y trabajar de noche
un trabajo liviano pido
cuidando plantas
en un vivero (del
otra lado de la vía)
donde uno se pueda
sentar en una casa de vidrio
a sacarse de la cabeza
el zumbido
de la dignidad.








de SEUDO (versión remezclada) Martín Gambarotta, en Monstruos, Antología de la joven poesía argentina, Agosto, 2001.

miércoles, 23 de junio de 2010

Yo, el oso de cristal





Buenos días... Soy un oso de cristal. ¿Puede haber algo más ridículo que este oso de vidrio? Esa es la frase que más escucho decir de mí. Pero no soy de vidrio, sino de cristal. Vivo en una repisa llena de polvo, de madera de pino. Todos los días cientos de miles de pelusas y partículas cósmicas llegan volando hasta mí, atraídas por mi reflejo, y se van posando en mi superficie, especialmente en la trompa y en la panza. Hoy les contaré la historia de mi vida.

Yo era un reloj suizo, esclavo de una galerista de arte. La señora H vivía en Suiza, en la capital, Zurich, con su marido y una pequeña hija, llamada Malvon, que tenía siete años, y quería ser bailarina clásica. Ella estudiaba danzas, pero como era muy gorda, sus padres no la alentaban, y en cambio le decían que lo mejor para ella era trabajar: a) en una ong b) en una galería de arte, igual que su madre. Malvon, le preguntaban a veces. ¿A vos no te gustaría pintar? Bailar no está tan lejos de pintar...Podrías colgar tus obras en nuestra galería de arte. En el fondo, temían que por ser gorda viera frustrada su ilusión. Pero a Malvon le asustaba su altura. Mamá, yo no quiero crecer. Quiero quedarme petisa, para ser mejor bailarina. Malvon miraba a sus padres y le parecía que eran muy altos. Todas las noches, antes de dormir, Malvon cerraba los ojos y comenzaba ejercicios respiratorios, siguiendo un mantra que le había enseñado la empleada de limpieza. Se hiperventilaba y se quitaba la respiración alternadamente, y luego quedaba en un éxtasis muy profundo, siempre siguiendo la idea mental: Dios, hacé que no crezca, Dios hacé que no crezca, que me quede petisa para siempre.

La madre de Malvon no veía la hora de verla adolescente, libre ya de torturas de artista. Flaca o gorda, pero bailarina, ya basta, le decía a su marido. Hasta que un día, el marido dijo: bueno, basta. No le pagaremos mas las clases de danza, y se acabó. Y no le pagaron más las clases. Entonces Malvon entró al cuarto de su madre y robó tres piezas familliares, el collar de diamantes y el de perlas, incluyendo el reloj suizo, y los llevó a vender a una casa de compra venta, muy lejos, donde nadie conocía a sus padres.

El señor del compra venta le tomó las joyas y le pagó un montón de dinero, y eso que era una niña. Malvon le contó que quería ser bailarina y los padres no la dejaban. Después, cuando Malvon fue a sacar el estuche de la mochila, el reloj se le cayó al piso y lo pisó sin querer. No te preocupes, le dijo el señor. El cristal está rajado, pero se puede cambiar. ¿Por qué no probás yendo al circo?

Y como el cristal era muy bueno, lo fundieron y así nací yo, el oso de cristal.



por Inés Acevedo

una colaboradora increíble de Inventario

martes, 15 de junio de 2010

Literal




PLATOS

Plato plato plato plato plato
plato plato plato plato plato
plato plato plato plato plato
plato plato plato plato plato
Aburrimiento
Pasión con que repta una lombriz en el frente.
Con un delantal de color de arroz blanco
no sequen los platos.
Mujer de negros nidos nasales,
allí también el humorismo está ahumándose.
Disuelvan la vida en el agua
en la cazuela con sopa enfriada.
Flota el tedio.
Rompan los platos.
Al romperlos,
resuena el ruido de aburrimiento.


jueves, 10 de junio de 2010

Invisión



La tinta se acabó antes de que la poesía comenzara.

La levedad me asusta

Me levanté ligera, pies pies.

La tinta se terminó antes de que la poesía comenzara.



ana cristina césar, albúm de retazos, buenos aires: corregidor, 2006

domingo, 6 de junio de 2010


vieja salsera alemana - nuevo poeta alemán




visión to go

el bosque es una bella forma de aglutinamiento.
los árboles, por ejemplo, suelen echar ramas
de forma perfecta y dan, sin embargo, una impresión de
naturalidad.
a veces se mueve algo entre las ramas
podría ser una cosa o también algún tipo
de información idílica. un sitio alado
con un enorme potencial de exactitud
si quieres puedo hacerte una copia.


Versión de Cecilia Pavón

Ron Winkler

lunes, 31 de mayo de 2010

una semana tarde...



pero igual seguimos en el Bicentenario











tetera - escarapela



martes, 25 de mayo de 2010

Sí, otra vez




la bandeja





era necesario


viernes, 21 de mayo de 2010

Uno de Adriana Kogan


El corazón salvaje de las cosas

Negrura.

Separar la maleza de la obra.
Por fuerza mayor los eslabones de la gran cadena se reparten el trabajo.
Entre los pelos, enredado un solo pensamiento
pequeño y errado.

Una estrella sobrevuela a mi altura, la veo venir
como se ve venir una canción o una roca
o una línea musical, mental, sentimental
un fruto que pasa redondo y lo persigo con la fuerza que el trabajo que arde (cuando arde) me transmite:

¿un tigre?
¿pasto?
¿una forma pendiente?
¿un estruendo?
¿un sentimiento que avanza hacia los lados?

Sólo unas cuantas piedras para el corazón:
feroz es el ciervo que pasa dormido
rojiza es la sangre que lo recorre
pesada es la carga que cree sentir cuando lleva un pensamiento en su espalda.

Misterio, descreo
secreto, lo guarda
cadena, la lleva (solidaria)
oculta es la llama que está prendida, no siempre encendida, quemando el pelaje que le da forma, alimento y todo el aliento que necesite para agitar el lomo, respirar el fuego y soplar el calor.

Alguien diría que el corazón salvaje de las cosas, en su solo intento de pertenecer al mundo de los objetos naturales, irrigaría verdades tales como:

-“naturaleza muerta”
-“ver para creer”
-“pastos en los zapatos anuncian prosperidad”
-“sorpresa”
-“conciencia progresiva del progreso”
-“fin del mundo”
-“casos clínicos”
-“el gato se aísla para morir”
-“desmesura”
-“ovni”
-“la luna blanca, un observatorio de las cosas humanas”

Al tiempo que es el mensaje, lo transmite
un rumor, un rugir, un temblar
un cordón que, llevadero, parte hacia la selva espesa de la gran cadena natural
un ciervo que anuncia que no hay regreso porque los halcones se han devorado, una por una, las migas de pan
señales rojas como un fluido verdadero
trabajo que da energía y después la saca
un recorrido aparentemente circular, y sin embargo.

Armada hasta los dientes llego al peor lugar
el pelo en una trenza enmarañada
soy una madeja pensante
soy un animal distraído
soy una recién llegada al centro (que imagino) enérgico y punzante hacia un solo corazón que, por continuidad, me pertenece sólo a mí y a un ciervo que casi siempre me acompaña.



Las cosas, los patos, Zorra Poesía, Ediciones x10

sábado, 15 de mayo de 2010

Enrique Lihn





Porque escribí

Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendía la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
-¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria-.
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces.

De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudaran
de mi existencia real
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.

En su origen el río es una veta de agua
-allí, por un momento, siquiera, en esa altura-
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.


Objeto: Marina Mariasch vino a casa a ver la vitrina y hacer una entrevista para su programa en canal á. me dejó esto que sacó de la cartera y me dijo que hace mucho que lo tenía ahí. pensó y pensé al instante que era muy "vitrinable". me dijo: podés poner un montón de poemas con este objeto, sobre la escritura, la tinta, algo violeta, lata, etc etc etc.

domingo, 2 de mayo de 2010

donde hubo fuego...




El miedo
de un encuentro
en los montes
de otoño

Shiki



En la senda del campo de otoño
alguien sigue mis pasos
y se me acerca


Buson


Recuerdo de los fuegos
en el bote vacío,
en el río apagado
de otoño


Shoha



El libro del haiku, Selección, traducción y estudio crítico: Alberto Silva

viernes, 23 de abril de 2010






XCI

Spring morning

Dawn. Birds sing in the courtyard.
Sring overwhelms the forest
With flowers. All of a sudden
A beautiful poem appears
Before me. When I try to catch
it in the nets of prosody
I can't find them.

Mañana de primavera

Amanece. Pájaros cantan en el campo.
Las flores de la primavera inundan
el bosque. De repente,
un hermoso poema aparece
ante mí. Cuando intento atraparlo
en las redes de la prosodia
no puedo encontrarlas.


Ch'en Yu Yi, traducción al inglés de Kenneth Rexroth, One hundred more poems from the chinese love and the turning year, New Directions.
Versión en castellano de Paz Levinson

sábado, 17 de abril de 2010

Ya que estamos...










viernes, 9 de abril de 2010


Agrego versión de Laura Wittner, menos matinal y más cuidada que la mía (ver más abajo)


Zapatos rojos

todo ese otoño te bajabas del tren

como si algo se estuviera quemando

algo se está quemando

corrías descalza por el pasto verde

ese día la muerte sólo era

lo que perdemos en otoño vuelve en primavera

algo se está quemando

desde el tren subís

fumás entre los rascacielos

París estaba tan hermosa, el cielo-

todo ese otoño

después las lágrimas

¿Por qué volvemos a hacer esto?

ella se te acerca en la cocina

te rodea con los brazos

tiene puestos esos zapatos rojos







Red Shoes
by Honor Moore

all that autumn you step from the train
as if something were burning
something is burning
running across the green grass bare feet
that day death was only
what we lose in fall comes back in spring
something is burning
from the train you climb
smoke between the skyscrapers
Paris was so beautiful, the sky–
all that autumn
then tears
Why do we do this again?
she turns to you in the kitchen
she puts her arms around you
she is wearing those red shoes


Zapatos rojos

todo lo que pasó desde que bajaste del tren
ese otoño, como si algo se quemara
algo se quema
corriendo por el pasto verde con los pies descalzos
ese día la muerte fue solo
algo que perdemos en otoño y vuelve en primavera
algo se quema
desde el tren trepaste
entre los rascacielos el humo
parís estaba hermosa, el cielo
todo ese otoño
después lágrimas
¿por qué hacemos esto otra vez?
ella se te acerca en la cocina
pone sus brazos alrededor tuyo
esta usando esos zapatos rojos








versión matinal por paz levinson

viernes, 2 de abril de 2010

Una escenita




Lalamatic

ESCENA XVIII

FERELUX.- Eso que se arrastra, ¿es una araña o una vinagrera?

TILMENA.- Es un conejillo, el más pequeño de la familia, también poeta trágico.

FERELUX.- ¡Madre feliz de tan hermosa criatura! ¡Qué banda de enemigos! El gran canalla acaba de soltar junto a mis narices un eructo que apesta a queso. Fuerza es que me bata con ellos. Preparad la salmuera, por si salgo vencedor.

TILMENA.- ¡Buena suerte, Ferelux! Se desenrolla de su capa, prueba que lleve atado los botines, rasca el piso con la punta de un acero. Si escuchas su rayo: ¡date por muerto! Ese es mi Ferelux, el verdugo de la sabandija.

FERELUX (volviendo).- Lo dormí de un palmetazo. En prenda de mi gallardía te obsequio este agujero.

TILMENA.- Quiéreme, corazoncito mío, y déjate de charla.






texto enviado por Sebastián Bianchi para estas fotos. Para más información y dibujos, visitar www.poemas-inc.blogspot.com


lunes, 29 de marzo de 2010

un momento difícil




salir...ya va a salir

sábado, 27 de marzo de 2010

Cornucopia - José Villa




Moras



Vi tu boca niña manchada de moras: todo alrededor
de los labios impresiones como celdas de las hojas.
Los niños hacen crujir la rama de los moreros, y el
viento sin querer nos llama, o es a nadie, y todo
permanece cálido. El viento nos llama. O es a nadie.
Tus ojos son los retratos libidinosos de las moras.
La carne de tus labios me hizo arder. Ahora soy un punto
diminuto en un sol despiadado.
Te oigo hablar, intermitente, y pareciera de pronto que mis
oidos recuperan la gracia, para verte: baja la barrera del
tren, crecen las ensoñaciones. Cuando me mirás la cámara
hace clack, y el mundo vuelve a este recuadro por donde
pasa, insustancial, el tiempo.



maulbeeren


sah ich, deinen mädchenmund maulbeerverschmiert: alles um

die lippen eindrücke wie blattzellen. die kinder.

knarren. der maulbeerbaumzweig. und der wind

ruft uns ungewollt. oder niemand. und alles

bleibt warm. der wind ruft uns. oder niemand.

deine augen. maulbeerenwollustporträts.

dein lippenfleisch machte mich glühen. jetzt bin ich ein punkt.

winzig. in einer gnadenlosen sonne.

ich höre dich sprechen; aussetzend; und vielleicht scheint es plötzlich

als gewönnen meine ohren die gunst wieder, um dich zu sehen: es sinkt

die zugschranke; wachsen die träumereien. wenn du mich anblickst

macht die kamera klick. die welt kehrt zurück. in dieses schriftfeld durch das

subtanzlos die zeit zieht.





Peras



De una inagotable lucidez. La lluvia era. Con señales de
espinas. Sumergidas las latas en la tierra con un martilleo
de piedritas. Leve, salpicaba, corría el agua: una membrana
para la sed, o espejo, en el que la miel se ha concentrado.
Y esas marcas, cicatrices, destellos, que la nieve y la sangre
destilan. Al fin. Todo tiende hacia el fin. Los bordes. Las
orillas. En esa réplica, fluido artificial: faldas de algodón,
charcos imantados, nubes de hielo y cromo. Los límites
son de un abismal centelleo negro que avanza. Luces desde
encajes plásticos. Velas desechas de una barca. Momentáneos
monstruos en los remolinos. Púas con su lumbre torcida.



birnen


unerschöpflicher klarheit. regen war. mit

stachelzeichen. auferstanden die büchsen aus der erde mit einem

steinchenschlag. leicht spritzend rannte das nass: eine membran

für den durst oder spiegel in dem der honig sich.

und diese spur diese narben bisse die schnee und blut

destillieren. letztendlich. neigt alles dem letzen ende sich zu. die ränder. die

küsten. in dieser replik, diesem künstlichen fluss: baumwollfalten

angezogne pfützen eis- und chromwolken. die letzten ränder

schwarzes abrgrundflimmern schreitet voran. lichter aus

kunststoffverschachtelung. schiffskerzenstummel. plötzliche

ungeheuer in den strudeln. sporne mit ihrer flamme. verdreht.





Melones



Ahora entrás a la casa (y pueden oirse los llaveros
dorados). -En otra dimensión (más pura): los mimbres
resueltos con barniz, el polen amarillo de los melones, la herida
donde para la mujer, el perfume se hiela.
Ahora vas a la cocina, te interrumpen amargos pensamientos,
tocás tu cabello y tu frente -y a mediodía está el fruto vivo en
una luz gaseosa. -Planos, en planos diferentes, la máscara va
separándose de la lengua,...y...cuando ella lo atraviesa con el
agua y la suavidad metal: el cuchillo, la lengua va saliendo de la
máscara. Semillas sobre un papel mojado, las letras de un
diario...Algo vacío como la hora se agita.


melonen


jetzt trittst du ins haus (und man hört: den goldenen

schlüsselring). – in einer anderen dimension (reiner): die gelösten

geflechte mit firnis. der gelbe pollen der melonen, die wunde

in der der frau der duft gefriert.

jetzt gehst du in die küche. gedankenbitter unterbricht dich.

griff ans haar, an die stirn – und mittags lebt die frucht

in verdampfendem licht. – pläne, in verschiedenen lagen, die maske.

scheidet sich von der zunge,... und... durchdringt mit dem

wasser, der metallenen sanftheit: das messer, die zunge schnellt

aus der maske. samen auf einem nassen papier. zeitungs-

buchstaben... etwas, hohl wie die stunde, zappelt.





Traducción de Léonce W. Lupette.

De Cornucopia, Ediciones Del Diego, Bs. As. 2001
también en Camino de vacas, Ediciones Gog y Magog, 2007

nota de ezequiel alemián sobre este último libro