

El corazón salvaje de las cosas
Negrura.
Separar la maleza de la obra.
Por fuerza mayor los eslabones de la gran cadena se reparten el trabajo.
Entre los pelos, enredado un solo pensamiento
pequeño y errado.
Una estrella sobrevuela a mi altura, la veo venir
como se ve venir una canción o una roca
o una línea musical, mental, sentimental
un fruto que pasa redondo y lo persigo con la fuerza que el trabajo que arde (cuando arde) me transmite:
¿un tigre?
¿pasto?
¿una forma pendiente?
¿un estruendo?
¿un sentimiento que avanza hacia los lados?
Sólo unas cuantas piedras para el corazón:
feroz es el ciervo que pasa dormido
rojiza es la sangre que lo recorre
pesada es la carga que cree sentir cuando lleva un pensamiento en su espalda.
Misterio, descreo
secreto, lo guarda
cadena, la lleva (solidaria)
oculta es la llama que está prendida, no siempre encendida, quemando el pelaje que le da forma, alimento y todo el aliento que necesite para agitar el lomo, respirar el fuego y soplar el calor.
Alguien diría que el corazón salvaje de las cosas, en su solo intento de pertenecer al mundo de los objetos naturales, irrigaría verdades tales como:
-“naturaleza muerta”
-“ver para creer”
-“pastos en los zapatos anuncian prosperidad”
-“sorpresa”
-“conciencia progresiva del progreso”
-“fin del mundo”
-“casos clínicos”
-“el gato se aísla para morir”
-“desmesura”
-“ovni”
-“la luna blanca, un observatorio de las cosas humanas”
Al tiempo que es el mensaje, lo transmite
un rumor, un rugir, un temblar
un cordón que, llevadero, parte hacia la selva espesa de la gran cadena natural
un ciervo que anuncia que no hay regreso porque los halcones se han devorado, una por una, las migas de pan
señales rojas como un fluido verdadero
trabajo que da energía y después la saca
un recorrido aparentemente circular, y sin embargo.
Armada hasta los dientes llego al peor lugar
el pelo en una trenza enmarañada
soy una madeja pensante
soy un animal distraído
soy una recién llegada al centro (que imagino) enérgico y punzante hacia un solo corazón que, por continuidad, me pertenece sólo a mí y a un ciervo que casi siempre me acompaña.




Zapatos rojos
todo ese otoño te bajabas del tren
como si algo se estuviera quemando
algo se está quemando
corrías descalza por el pasto verde
ese día la muerte sólo era
lo que perdemos en otoño vuelve en primavera
algo se está quemando
desde el tren subís
fumás entre los rascacielos
París estaba tan hermosa, el cielo-
todo ese otoño
después las lágrimas
¿Por qué volvemos a hacer esto?
ella se te acerca en la cocina
te rodea con los brazos
tiene puestos esos zapatos rojos


Lalamatic
ESCENA XVIII
FERELUX.- Eso que se arrastra, ¿es una araña o una vinagrera?
TILMENA.- Es un conejillo, el más pequeño de la familia, también poeta trágico.
FERELUX.- ¡Madre feliz de tan hermosa criatura! ¡Qué banda de enemigos! El gran canalla acaba de soltar junto a mis narices un eructo que apesta a queso. Fuerza es que me bata con ellos. Preparad la salmuera, por si salgo vencedor.
TILMENA.- ¡Buena suerte, Ferelux! Se desenrolla de su capa, prueba que lleve atado los botines, rasca el piso con la punta de un acero. Si escuchas su rayo: ¡date por muerto! Ese es mi Ferelux, el verdugo de la sabandija.
FERELUX (volviendo).- Lo dormí de un palmetazo. En prenda de mi gallardía te obsequio este agujero.
TILMENA.- Quiéreme, corazoncito mío, y déjate de charla.

maulbeeren
sah ich, deinen mädchenmund maulbeerverschmiert: alles um
die lippen eindrücke wie blattzellen. die kinder.
knarren. der maulbeerbaumzweig. und der wind
ruft uns ungewollt. oder niemand. und alles
bleibt warm. der wind ruft uns. oder niemand.
deine augen. maulbeerenwollustporträts.
dein lippenfleisch machte mich glühen. jetzt bin ich ein punkt.
winzig. in einer gnadenlosen sonne.
ich höre dich sprechen; aussetzend; und vielleicht scheint es plötzlich
als gewönnen meine ohren die gunst wieder, um dich zu sehen: es sinkt
die zugschranke; wachsen die träumereien. wenn du mich anblickst
macht die kamera klick. die welt kehrt zurück. in dieses schriftfeld durch das
subtanzlos die zeit zieht.

birnen
unerschöpflicher klarheit. regen war. mit
stachelzeichen. auferstanden die büchsen aus der erde mit einem
steinchenschlag. leicht spritzend rannte das nass: eine membran
für den durst oder spiegel in dem der honig sich.
und diese spur diese narben bisse die schnee und blut
destillieren. letztendlich. neigt alles dem letzen ende sich zu. die ränder. die
küsten. in dieser replik, diesem künstlichen fluss: baumwollfalten
angezogne pfützen eis- und chromwolken. die letzten ränder
schwarzes abrgrundflimmern schreitet voran. lichter aus
kunststoffverschachtelung. schiffskerzenstummel. plötzliche
ungeheuer in den strudeln. sporne mit ihrer flamme. verdreht.

melonen
jetzt trittst du ins haus (und man hört: den goldenen
schlüsselring). – in einer anderen dimension (reiner): die gelösten
geflechte mit firnis. der gelbe pollen der melonen, die wunde
in der der frau der duft gefriert.
jetzt gehst du in die küche. gedankenbitter unterbricht dich.
griff ans haar, an die stirn – und mittags lebt die frucht
in verdampfendem licht. – pläne, in verschiedenen lagen, die maske.
scheidet sich von der zunge,... und... durchdringt mit dem
wasser, der metallenen sanftheit: das messer, die zunge schnellt
aus der maske. samen auf einem nassen papier. zeitungs-
buchstaben... etwas, hohl wie die stunde, zappelt.


-Llamen a la vaca para que le haga muuuuuu.
Y vino la vaca pero como era de papel no podía hacer muuuu.