lunes, 29 de marzo de 2010

un momento difícil




salir...ya va a salir

sábado, 27 de marzo de 2010

Cornucopia - José Villa




Moras



Vi tu boca niña manchada de moras: todo alrededor
de los labios impresiones como celdas de las hojas.
Los niños hacen crujir la rama de los moreros, y el
viento sin querer nos llama, o es a nadie, y todo
permanece cálido. El viento nos llama. O es a nadie.
Tus ojos son los retratos libidinosos de las moras.
La carne de tus labios me hizo arder. Ahora soy un punto
diminuto en un sol despiadado.
Te oigo hablar, intermitente, y pareciera de pronto que mis
oidos recuperan la gracia, para verte: baja la barrera del
tren, crecen las ensoñaciones. Cuando me mirás la cámara
hace clack, y el mundo vuelve a este recuadro por donde
pasa, insustancial, el tiempo.



maulbeeren


sah ich, deinen mädchenmund maulbeerverschmiert: alles um

die lippen eindrücke wie blattzellen. die kinder.

knarren. der maulbeerbaumzweig. und der wind

ruft uns ungewollt. oder niemand. und alles

bleibt warm. der wind ruft uns. oder niemand.

deine augen. maulbeerenwollustporträts.

dein lippenfleisch machte mich glühen. jetzt bin ich ein punkt.

winzig. in einer gnadenlosen sonne.

ich höre dich sprechen; aussetzend; und vielleicht scheint es plötzlich

als gewönnen meine ohren die gunst wieder, um dich zu sehen: es sinkt

die zugschranke; wachsen die träumereien. wenn du mich anblickst

macht die kamera klick. die welt kehrt zurück. in dieses schriftfeld durch das

subtanzlos die zeit zieht.





Peras



De una inagotable lucidez. La lluvia era. Con señales de
espinas. Sumergidas las latas en la tierra con un martilleo
de piedritas. Leve, salpicaba, corría el agua: una membrana
para la sed, o espejo, en el que la miel se ha concentrado.
Y esas marcas, cicatrices, destellos, que la nieve y la sangre
destilan. Al fin. Todo tiende hacia el fin. Los bordes. Las
orillas. En esa réplica, fluido artificial: faldas de algodón,
charcos imantados, nubes de hielo y cromo. Los límites
son de un abismal centelleo negro que avanza. Luces desde
encajes plásticos. Velas desechas de una barca. Momentáneos
monstruos en los remolinos. Púas con su lumbre torcida.



birnen


unerschöpflicher klarheit. regen war. mit

stachelzeichen. auferstanden die büchsen aus der erde mit einem

steinchenschlag. leicht spritzend rannte das nass: eine membran

für den durst oder spiegel in dem der honig sich.

und diese spur diese narben bisse die schnee und blut

destillieren. letztendlich. neigt alles dem letzen ende sich zu. die ränder. die

küsten. in dieser replik, diesem künstlichen fluss: baumwollfalten

angezogne pfützen eis- und chromwolken. die letzten ränder

schwarzes abrgrundflimmern schreitet voran. lichter aus

kunststoffverschachtelung. schiffskerzenstummel. plötzliche

ungeheuer in den strudeln. sporne mit ihrer flamme. verdreht.





Melones



Ahora entrás a la casa (y pueden oirse los llaveros
dorados). -En otra dimensión (más pura): los mimbres
resueltos con barniz, el polen amarillo de los melones, la herida
donde para la mujer, el perfume se hiela.
Ahora vas a la cocina, te interrumpen amargos pensamientos,
tocás tu cabello y tu frente -y a mediodía está el fruto vivo en
una luz gaseosa. -Planos, en planos diferentes, la máscara va
separándose de la lengua,...y...cuando ella lo atraviesa con el
agua y la suavidad metal: el cuchillo, la lengua va saliendo de la
máscara. Semillas sobre un papel mojado, las letras de un
diario...Algo vacío como la hora se agita.


melonen


jetzt trittst du ins haus (und man hört: den goldenen

schlüsselring). – in einer anderen dimension (reiner): die gelösten

geflechte mit firnis. der gelbe pollen der melonen, die wunde

in der der frau der duft gefriert.

jetzt gehst du in die küche. gedankenbitter unterbricht dich.

griff ans haar, an die stirn – und mittags lebt die frucht

in verdampfendem licht. – pläne, in verschiedenen lagen, die maske.

scheidet sich von der zunge,... und... durchdringt mit dem

wasser, der metallenen sanftheit: das messer, die zunge schnellt

aus der maske. samen auf einem nassen papier. zeitungs-

buchstaben... etwas, hohl wie die stunde, zappelt.





Traducción de Léonce W. Lupette.

De Cornucopia, Ediciones Del Diego, Bs. As. 2001
también en Camino de vacas, Ediciones Gog y Magog, 2007

nota de ezequiel alemián sobre este último libro

lunes, 22 de marzo de 2010

Bandeja de porcelana





La bicicleta de Angel Gregorio Villoldo (fragmento)

Yo tengo una bicicleta
que costó 2.000 pesetas
y que corre más que un tren.

Por la tarde, yo me monto,
y más ligero que un rayo
voy a lucir este cuerpo
por avenida de Mayo.
A Palermo, muy temprano,
los domingos suelo ir,
y se quedan embobados
muchos ciclistas que hay por ahi.

Las bicicletas
son muy bonitas,
y las montan al pelo,
las señoritas;
por cierto que hay
mil discusiones
porque han de llevar faldas
o pantalones.



letra completa acá


domingo, 14 de marzo de 2010

Hola 2010!














viernes, 25 de diciembre de 2009




Bueno, hasta el año que viene!
gracias!!!



jueves, 24 de diciembre de 2009





Historia de un arbolito de navidad

Que la dueña compró por cincuenta pesos el año pasado, guardó en un estante muy alto en el escritorio, y no lo hizo el 8 de diciembre porque estaba de vacaciones, que quedó guardado, que estaba lleno de polvo, que tenía un pesebre con María y José, el niño, una vaca, una oveja y un camello. Era de papel de post it, el pesebre más humilde del mundo.

El arbolito descansaba adentro de una caja de bombones, descansaba descansaba descansaba. Hasta que un día se despertó y dijo basta. Quiero salir de esta cárcel de papel.

Vamos, les dijo a sus guirnaldas, y las fue empujando. Y una a una a una fueron cayendo del estante al suelo.
El arbolito empujó a las guindas, a las hojas doradas, a los enanitos. Las lucecitas también cayeron y una se rompió.

La dueña se acercó al escritorio y escuchó golpecitos.
-¿Qué es esto? se asombró. Y por venir rápido a ver que caía una lluvia de flores, frutas y luces se patinó con unas guindas y se fue al suelo...

-¿Qué has hecho? le gritaron las lucecitas al árbol.
-La dueña se ha resbalado y está desmayada.

El árbol miraba todo desde muy alto. La pura verdad era que no se animaba a saltar.

-No está desmayada. Está dormida, dijo.
-Tengo una idea, dijo la hoja dorada. Vamos a soplar para que se despierte.

-Llamen al camello!

Pero el camello era de papel, y cuando soplaba, él mismo se volaba.

-Llamen a la oveja para que le haga cosquillas!

Y vino la oveja y lo intentó, pero como era de papel no podía hacer cosquillas.

-Llamen a la vaca para que le haga muuuuuu.

Y vino la vaca pero como era de papel no podía hacer muuuu.


-Llamen a María y a José, para que le digan algo al oído!

Y vinieron María y José, pero como estaban recién despiertos sólo tenían fuerza para bostezar.

-Baja ya de allí arbolito, dijeron las guindas.

_Ya voy, dijo él. Júntense para hacerme un colchón. Y tomando coraje se lanzó por el aire, con tanta mala suerte que cayó arriba de la cabeza de la chica.
Entonces la chica empezó a despertarse.

-¿Qué es todo esto? ¿Qué está pasando? preguntó.
El árbol había rodado por el suelo y se había quebrado una rama.
Estoy roto, y me duele el codo, se lamentaba.

Rápido, hagamos algo ya, dijo la oveja de papel.
La dueña se estaba despertando y veía todo con confusión.

Vengan para acá, súbanse arriba mío, dijo el árbol.
Lucecitas, enchúfense, guindas, salten
Una frutita saltó a una rama, y ayudó a las demás a trepar, y así fueron haciendo una cadena.

Esperen!
Dónde está la estrella?

!Oh, no! Siempre tan coqueta, la estrella se había quedado arriba maquillándose.

Estrellita, estrellita! Baja, que te estamos esperando!!

Pero la estrellita estaba furiosa
-Tanto tiempo dentro de la caja, ahora quiero arreglarme!
¿Dónde están mis brillos! me he opacado

-Baja de una vez, que la dueña se está despertando...

-No puedo, estoy juntando mis brillitos
-Vamos, baja ya de una vez!!!!!!! No tengas miedo!

-Eso sí que no! Allá voy.
Y saltó y cayó, sus cinco patitas daban vueltas por el aire

Allá vooooooooooooooooooy !!!

Y cayó justo en la cima del arbolito, y para que no quedara despeinado el penacho fue acomodando las ramitas y armó un nido donde se sentó, y arreglándose las pestañas se desperezó con sus cinco patitas. Tenía sueño después de haber dormido tanto tiempo. Más de un año hacía...

La dueña miró el árbol, brillante de lucecitas, frutitas y la estrella más brillante que nunca.
Lo miró y lo miró.

-Creo que le falta algo, dijo.

-¿Qué es lo que falta? se inquietaron las frutitas porque ellas podían hablar
sin que la chica los escuchara.
Una fruta le preguntó a la hoja
-Qué es lo que falta?
-Quizás falta un camello.
-No, el camello está.
-Quizás falta la vaca.
-No, la vaca está.
-Y el niño?
-No, el niño también está.
-¡No, no está!
-¿Cómo que no está?
-¡No está!!!
Dónde está el niño?
Dónde están los padres?
-Acá estamos dijeron María y José.
-Llamen a Jesús, Dios mío, este chico!, dijo el árbol.

Jesús se había quedado arriba del estante.
Entonces la chica agarró la escalera y fue a mirar en la caja de bombones. La abrió, y allí estaba, durmiendo el niño. Acá está...
Lo agarró y lo puso en el pesebre. Era el pesebre más simple del mundo, pero no podía faltar ninguna parte.



Inés Acevedo, Dic. 2009


sábado, 19 de diciembre de 2009

A las estrellas






Ni puras, ni lejanas, ni abordables
por una nave cósmica:
sólo estrellas,
como me es dado verlas.
Comparado con los poetas clásicos
y los astronautas
-grandes palabras y grandes viajes-
sé que es poco, bien poco.
Qué hacer en medio de tanta magnificencia
mirar con estos ojos míos
-miopes, cansados, casi ciegos-
sólo estrellas.



Virgilio Piñera, La isla en peso, Tusquets, 2000

jueves, 10 de diciembre de 2009






Ernest Hyde

Mi mente era un espejo:
veía lo que veía, sabía lo que sabía.
En la juventud mi mente fue no más que un espejo
en un coche que se desplazaba velozmente,
aferrando y perdiendo trozos del paisaje.
Después con el tiempo
grandes rayaduras fueron hechas en el espejo,
permitiendo que entrara el mundo exterior
y dejando que mi yo interior se asomase.
Porque éste es el nacimiento del alma en el dolor,
un nacimiento con ganancias y pérdidas.
La mente ve el mundo como cosa aparte,
y el alma hace del mundo una sóla cosa con ella misma.
Un espejo rayado no refleja imágenes;
y éste es el silencio de la sabiduría.


Edgar Lee Masters, Antología de Spoon River. Traducción Alberto Girri, Buenos Aires: Ediciones Librerías Fausto, 1979.



lunes, 7 de diciembre de 2009










sábado, 5 de diciembre de 2009





Las colillas consumidas

La verdad rebota en el patio
de un pe hache prestado:
un haz rectangular,
amarillo, encuadra plantas verdes
y tierra húmeda
en macetas oscuras, diciembre
veinticinco, tres de la tarde: ella

prepara el té, corta el zumbido de la heladera
con ruidos amables, claros: loza y loza
o el agua hervida que ahora completa
humeando una taza
y un aroma empieza a trepar en el vapor,
mezclándose,
a ver si comprendemos.


Damián Ríos, Como un zumbido. Buenos Aires: Gog y Magog, 2009

miércoles, 2 de diciembre de 2009

uno de Chu Chen Po



El templo rústico se esconde
entre los pinos. Las brumas de la tarde
se mueven alrededor de este refugio
de montaña. La primavera envejece.
Nadie pasa. Dorado, imperturbable,
polvo de polen cubre el camino.




The rustic temple is hidden
Amongst the trees. The mists of
evening drift round the mountain
Cabin.Spring grows old. No one
Comes by. Undisturbed the gold
dust of pine pollen covers the path.





Kenneth Rexroth, One hundred more poems from the chinese love and the turning year, New Directions.
Versión en castellano de Laura Wittner y Paz Levinson

domingo, 29 de noviembre de 2009





43

Los sapos surgen de la nada,
de la inexplorada nada,
que, sin tener nada,
echa sobre la tierra tantas cosas.
Pero, los sapos tienen toda la gracia,
su piel es fría, su piel es tibia,
los colores se mezclan inexorablemente,
van del gris, al verde, al azul, al negro,
a veces, hacia un celeste casi infinito,
o la espalda es anaranjada y moteada
como el curvo lomo de un hongo.
Tienen la lengua, larga como una víbora,
pero, se comen a los hijos de la mariposa
y a los huevos de la víbora.
A veces, un capullo amarillo
se les agarra de la espalda,
como una pequeña jazmina.
Viven bajo las hojas amparadoras
de los malvones y los paraguas,
por las calles donde las niñas
regresan de la escuela
bajo las siete lluvias del iris.
Cuando llamé vino uno solo,
todo gris,
plateado y bordado
como un mapa,
en la frente traía una patente,
un brillante,
éste venía con una perla,
cruzó la casa,
subió a la cama, saltó a la mesa,
escuchó las conversaciones de las tías y de las abuelas,
que, siempre, hablan al revés,
o cambiando una sílaba,
y vio otras cosas raras
que sólo sucedían en esta casa.
Pero, se fue,
desde nuestros ojos,
saltó otra vez, a la encantada lluvia,
que dibujaba cosas absurdas,
liebres y madonas en la pared.


Marosa di Giorgio, Los Papeles Salvajes. Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2008, pág. 201-202

miércoles, 25 de noviembre de 2009

y arriba de la vitrina...los sombreros











(Click sobre la imagen para ampliar)


Anna Ben Yûsuf, The Art of Millinery. El arte de la sombrerería, (1909).

domingo, 22 de noviembre de 2009





22 de enero- la suma de nuestros vacíos-

en febrero

quizás

en marzo

la mujer del capullo invisible

va a parir

un niño blanco

sin alas

sin ojos

sin pies.


27 de enero –anemofílica-

en el ramillete

de la milenrama

como en un harén

las minúsculas flores rosas

o blancas, somos

todas

inseminadas por el viento.


Guadalupe Muro, ¿con quién dormías? Editorial Huesos de Jibia, 2007.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Azúcar!






Nombrar / signar / cifrar: el designio inmaculado:

su blancura impoluta: su blanco secreto: su reverso blanco.

La página signada con el número de nadie:

el número o el nombre de cualquiera: (LA ANONIMIA

no nombrada).

El proyecto imposible: la compaginación de la blancura.

La lectura de unos signos diseminados en páginas dispersas.

(La Página en Blanco): La Escritura Anónima y Plural:

El Demonio de la Analogía: su dominio:

La lectura de un signo entre unos cisnes o a la inversa


El Cisne Troquelado (El Encuentro) de Juan Luis Martínez