INVENTARIO-1

sábado 19 de diciembre de 2009

A las estrellas






Ni puras, ni lejanas, ni abordables
por una nave cósmica:
sólo estrellas,
como me es dado verlas.
Comparado con los poetas clásicos
y los astronautas
-grandes palabras y grandes viajes-
sé que es poco, bien poco.
Qué hacer en medio de tanta magnificencia
mirar con estos ojos míos
-miopes, cansados, casi ciegos-
sólo estrellas.



Virgilio Piñera, La isla en peso, Tusquets, 2000

jueves 10 de diciembre de 2009






Ernest Hyde

Mi mente era un espejo:
veía lo que veía, sabía lo que sabía.
En la juventud mi mente fue no más que un espejo
en un coche que se desplazaba velozmente,
aferrando y perdiendo trozos del paisaje.
Después con el tiempo
grandes rayaduras fueron hechas en el espejo,
permitiendo que entrara el mundo exterior
y dejando que mi yo interior se asomase.
Porque éste es el nacimiento del alma en el dolor,
un nacimiento con ganancias y pérdidas.
La mente ve el mundo como cosa aparte,
y el alma hace del mundo una sóla cosa con ella misma.
Un espejo rayado no refleja imágenes;
y éste es el silencio de la sabiduría.


Edgar Lee Masters, Antología de Spoon River. Traducción Alberto Girri, Buenos Aires: Ediciones Librerías Fausto, 1979.



lunes 7 de diciembre de 2009










sábado 5 de diciembre de 2009





Las colillas consumidas

La verdad rebota en el patio
de un pe hache prestado:
un haz rectangular,
amarillo, encuadra plantas verdes
y tierra húmeda
en macetas oscuras, diciembre
veinticinco, tres de la tarde: ella

prepara el té, corta el zumbido de la heladera
con ruidos amables, claros: loza y loza
o el agua hervida que ahora completa
humeando una taza
y un aroma empieza a trepar en el vapor,
mezclándose,
a ver si comprendemos.


Damián Ríos, Como un zumbido. Buenos Aires: Gog y Magog, 2009

miércoles 2 de diciembre de 2009

uno de Chu Chen Po



El templo rústico se esconde
entre los pinos. Las brumas de la tarde
se mueven alrededor de este refugio
de montaña. La primavera envejece.
Nadie pasa. Dorado, imperturbable,
polvo de polen cubre el camino.




The rustic temple is hidden
Amongst the trees. The mists of
evening drift round the mountain
Cabin.Spring grows old. No one
Comes by. Undisturbed the gold
dust of pine pollen covers the path.





Kenneth Rexroth, One hundred more poems from the chinese love and the turning year, New Directions.
Versión en castellano de Laura Wittner y Paz Levinson

domingo 29 de noviembre de 2009





43

Los sapos surgen de la nada,
de la inexplorada nada,
que, sin tener nada,
echa sobre la tierra tantas cosas.
Pero, los sapos tienen toda la gracia,
su piel es fría, su piel es tibia,
los colores se mezclan inexorablemente,
van del gris, al verde, al azul, al negro,
a veces, hacia un celeste casi infinito,
o la espalda es anaranjada y moteada
como el curvo lomo de un hongo.
Tienen la lengua, larga como una víbora,
pero, se comen a los hijos de la mariposa
y a los huevos de la víbora.
A veces, un capullo amarillo
se les agarra de la espalda,
como una pequeña jazmina.
Viven bajo las hojas amparadoras
de los malvones y los paraguas,
por las calles donde las niñas
regresan de la escuela
bajo las siete lluvias del iris.
Cuando llamé vino uno solo,
todo gris,
plateado y bordado
como un mapa,
en la frente traía una patente,
un brillante,
éste venía con una perla,
cruzó la casa,
subió a la cama, saltó a la mesa,
escuchó las conversaciones de las tías y de las abuelas,
que, siempre, hablan al revés,
o cambiando una sílaba,
y vio otras cosas raras
que sólo sucedían en esta casa.
Pero, se fue,
desde nuestros ojos,
saltó otra vez, a la encantada lluvia,
que dibujaba cosas absurdas,
liebres y madonas en la pared.


Marosa di Giorgio, Los Papeles Salvajes. Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2008, pág. 201-202

miércoles 25 de noviembre de 2009

y arriba de la vitrina...los sombreros











(Click sobre la imagen para ampliar)


Anna Ben Yûsuf, The Art of Millinery. El arte de la sombrerería, (1909).

domingo 22 de noviembre de 2009





22 de enero- la suma de nuestros vacíos-

en febrero

quizás

en marzo

la mujer del capullo invisible

va a parir

un niño blanco

sin alas

sin ojos

sin pies.


27 de enero –anemofílica-

en el ramillete

de la milenrama

como en un harén

las minúsculas flores rosas

o blancas, somos

todas

inseminadas por el viento.


Guadalupe Muro, ¿con quién dormías? Editorial Huesos de Jibia, 2007.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Azúcar!






Nombrar / signar / cifrar: el designio inmaculado:

su blancura impoluta: su blanco secreto: su reverso blanco.

La página signada con el número de nadie:

el número o el nombre de cualquiera: (LA ANONIMIA

no nombrada).

El proyecto imposible: la compaginación de la blancura.

La lectura de unos signos diseminados en páginas dispersas.

(La Página en Blanco): La Escritura Anónima y Plural:

El Demonio de la Analogía: su dominio:

La lectura de un signo entre unos cisnes o a la inversa


El Cisne Troquelado (El Encuentro) de Juan Luis Martínez


domingo 15 de noviembre de 2009


Pío y sus hermanos





El pollito Pío era el último de cinco hermanitos. Su mamá era una gallina bataraza de color blanco con pintitas negras. Tenía el pico de color anaranjado y una cresta roja como una frutilla.
Pío vivía con su mamá y sus hermanitos en el gallinero de la granja del señor Félix. En la granja había muchos animales: tres caballos, cuatro vacas, y cinco chanchos. Los caballos dormían en la caballeriza. Las vacas y los terneritos en el corral. Los chanchos en la porqueriza, y las gallinas en el gallinero. Las gallinas dormían en sus nidos con sus pollitos. El gallo dormía arriba del palo más alto, para cuidar que no entrara ninguna comadreja.

Un día, las hojas de los árboles se empezaron a caer, y llegó el invierno. Entonces el Pollito Pío tuvo frío, y quiso más lugar en el nido. Pollito Pío le dijo a su primer hermano:

-Pío, pío, tengo frío.

-Pío, pío, este nido es mío, le respondió él.

Entonces Pío cerró los ojos y empezó a imaginar que era verano, y hacía mucho calor, y había sol y los árboles estaban verdes, y se durmió y no tuvo frío.

Al despertarse, tuvo hambre. Entonces vio que su segundo hermano estaba comiendo maíz, y le dijo:

-Pío, Pío, tengo hambre.

-Pío, pío, este maíz es mío, le respondió su segundo hermano.

Entonces Pío empezó a caminar por el gallinero buscando maíces perdidos, y caminó y caminó hasta que encontró muchos maices chiquititos, y se los comió y ya no tuvo hambre.

Al día siguiente llegó Ana, la hija del señor Félix. Ana era una chica muy buena, usaba una trenza negra muy larga, y un delantal azul, y en la mano derecha tenía un anillo de oro con un brillante. Ana buscó los huevos y los guardó en el bolsillo de su delantal y dejó un plato de agua.

Entonces Pío tuvo sed. Se acercó al plato a tomar agua, pero allí estaba su tercer hermanito, que lo miró y dijo:

-Pío, pío, este plato es mío. Y se tomó todo el agua, y ya no quedó agua.

Pío, que era muy astuto tuvo una idea. Vio que del otro lado del cerco Ana estaba regando las plantas, entonces se puso a saltar, diciendo tengo sed, tengo sed. Saltó y saltó, y Ana lo vió y con la regadera echó una lluvia de agua cerca del gallinero y Pío tomó agua muy fresca y ya no tuvo sed.

A la tarde, Ana vino a ordenar el gallinero. Barrió con una escoba las cuatro esquinas, cambió la paja de los nidos y puso alimento en varios platos. Mientras limpiaba, sin que se diera cuenta, el anillo de oro se cayó al suelo. Pío lo vio, y fue corriendo a buscarlo, pero el cuarto hermano, que estaba muy cerca, lo agarró de la cola y le dijo:

-Pío, pío, este anillo es mío.

Pío, que era muy muy astuto, tuvo un plan. Bostezó y dijo que tenía sueño, y fue al nido a hacer como que dormía la siesta. Pero en realidad no estaba durmiendo, estaba miando con un solo ojo lo que hacía su hermano. Su hermano jugó un rato con el anillo, porque a lo pollitos les gustan mucho las cosas brillantes, y al rato se aburrió, y se durmió. Pío esperó un buen rato, hasta que todos los pollitos y gallinas se durmieron, y fue despacito y le sacó el anillo, y lo escondió entre las plumas de la panza.

Cuando se despertó, buscó el anillo y no lo encontró por ninguna parte. Se sentía un poco raro, y cuando sus hermanos y su madre lo vieron se sorprendieron mucho. Y el primer hermano le dijo:

-Pío, ¿qué te pasa?!! Estás brillante.

-Es porque tengo calor, le respondió Pío.

Y el segundo hermano le dijo:

-Estás de color dorado.

-Es porque comí mucho maíz, el respondió él.

Y el tercer hermano le dijo:

-Tu pancita está redonda.

-Es porque tomé mucha agua, le respondió.

Y el cuarto hermano, que estaba muy enojado le dijo:

-¿Dónde está el anillo? ¡Vos me lo sacaste!

-Yo no fui, respondió Pío, y levantó sus alitas para mostrar que no tenía nada.

Ese día era el cumpleaños de Ana. El señor Félix había invitado a toda la familia a festejar que ella cumplía nueve años.

Voy a necesitar mucha comida para toda la familia, pensó. Entonces mandó a Ana a buscar unos cuantos pollos. No importa que sean chiquitos, traelos igual, le dijo. Y algo más. No vayas a perder el anillo que te regalé. No papá, le respondió Ana, y se fue al gallinero muy triste, pensando que si su papá se enteraba de que había perdido el anillo se iba a enojar.

Por eso, lo primero que hizo Ana fue buscar su anillo en el gallinero, y buscó en una esquina, y buscó en otra, pero no lo encontraba. Pío vio que ella estaba muy triste. Entonces se acercó y empezó a saltar. Y saltó y saltó hasta que de su pancita empezó a salir un tintineo. Ana lo miró fijamente y empezó a escuchar. Clink, clink, clink, hacía la pancita de Pío. Clink, clink, clink. Tanto le llamó la atención a Ana que agarró a Pío de la pancita, y al hacerlo, la alita de Pío se abrió como una cajita y ahí apareció el anillo.

Ana se sintió muy contenta y continuó con su tarea. Sacó una bolsa de arpillera muy grande y metió adentro a los cuatro hermanitos de Pío. Pero a Pío lo dejó aparte, adentro del bolsillo de su delantal, y lo llevó a su cuarto.
Desde entonces Pío vive allá, en la repisa de Ana. Todos los días, cuando Ana va a trabajar al gallinero, se saca el anillo y Pío se queda cuidándolo hasta que ella vuelve.





Envío especial de Inés Acevedo para Inventario. Gracias!

miércoles 11 de noviembre de 2009




(( y comentarios para Té ))

I

Baja la colina

despacio

cuidadoso.

El peso lo lentifica y las rodillas

le duelen,

pero baja

como siempre desde que tiene memoria.

Vende té.

Carga su bolsa sobre la espalda,

la sujeta con una cinta que sostiene en la frente

y de a ratos se ayuda con las manos,

como si llevara un chico a caballito.


Lo acompaña un perro

color negro y café,

que come cuando sobra en la casa

lo que hay en la casa

sino sale al bosque y atrapa algún animal.





V

Con la lluvia el hombre siente subir el aroma

que invade la casa.

Él no toma té, porque es su olor,

Es el color de sus manos.

Le duele la espalda del té

la frente se llena de gotas cuando baja la colina,

y también cuando sube después

con la bolsa vacía y algo de plata en los bolsillos.

Toda su ropa

es de té.


Texto: Melissa Bendersky

Selección de Té (( y comentarios para Té ))

domingo 8 de noviembre de 2009


A bordo del Giulio Cesare, enero 13 de 1925.

... A menudo me ha encontrado usted nostálgico. No era tanto por la India como por una perturbable realidad dentro de mí en la que puedo encontrar mi libertad interior. Esa realidad se ocurece totalmente cuando por una razón u otra mi atención se dirige demasiado constantemente hacia mi propia persona. Mi verdadero hogar esta allí donde me llega de cuanto me rodea un llamado que me exige lo mejor que poseo, pues eso inevitablemente me pone en contacto con lo universal. Mi mente ha de tener un nido donde la voz del cielo pueda bajar libremente, el cielo que no ofrece más atracción que la luz y la libertad. En cuanto hay la menor señal de que el nido se está trasformando en celoso rival del cielo mi mente, como un ave migratoria, trata de emprender su vuelo hacia distantes playas.







Uttarayan, Santiniketan, Bengala, 1939.

...Hay algunas experiencias que son como islas desprendidas del continente de la vida inmediata; sus mapas quedan siempre vagamente descifrados. Y mi episodio argentino es una de ellas. Posiblemente sepa usted que el recuerdo de aquellos días de sol y tiernos cuidados ha sido circundado por algunos de mis versos - los mejores en su género. Los fugitivos han sido capturados y permanecerán cautivos, estoy seguro, aunque no visitados por usted, separados por un idioma extranjero.

Con entrañable cariño,

Rabindranath Tagore


Pasajes de cartas de Tagore a Victoria Ocampo en: Rabindranath Tagore, Canto del Sol Poniente. Traducción de Alberto Girri, Buenos Aires, 1961. Libro obsequio de la Revista Sur.

miércoles 4 de noviembre de 2009

tres tres tes



lunes 2 de noviembre de 2009

Hola gatita






Escribir poesía es estar donde vos no estás.

Es no estar haciendo lo que desearía hacer.

Tal vez algún día,

Esta poesía esté donde yo no.

Y yo esté sentada en otro lado

donde sí quería estar cuando la escribo.

Estoy haciendo todo lo que no quiero

pero es la manera de estar lo más cerca de lo que quiero.

Es así,

el arte nunca está donde yo quiero estar.

Cuando estoy donde quiero

él está lejos,

guardado.




poema Fernanda Laguna


objeto: Lata traída de China. Cuando se le sacan las tapas y se la riega, parece que crece una planta y en una hoja hay un mensaje escrito en chino que dice: feliz cumpleaños! (por ahora esta en la vitrina).


sábado 31 de octubre de 2009

Perú continúa





Cuando nace un adulto las montañas rusas lloran niños de cabeza
Es gracioso
pero no
En este mundo cruel de fantasías
de vacas sagradas y de vacas locas
hace falta niños con la capacidad de ser los niños del futuro



Tilsa, indivisible, 2005-2007. Lima: Album del Universo Bakterial, 2007.

jueves 29 de octubre de 2009










martes 27 de octubre de 2009




Lo que veo desde el café:

a los jugadores en cierne
-algunos de ellos llegará a valer en dólares-

la pelota que abandona el suelo,
se convierte en sombra de la tierra,

luz de un sol que no vemos,

el trabajo de la fealdad sobre la costa,

el puente San Jorge, cielo de bleque y fierro,

la felicidad del chorro de agua sucia,

¿sucio el día?, ¿sucia la luz?,
¿sucios la luz y el día?,

la vaca a punto de parir, el niño a su lado,
el horizonte que saliva por su boca,

hombres demorados en un café,
salen a mirar, orinan el campo,

hombres con sombras de ratas por el campo,

dos o tres palabras en el momento de ponerse graves
-¿pasaron ya los años de la gracia?-,

los ademanes de los niños endurecerse hasta la cachetada.



Arnaldo Calveyra, Diario del fumigador de guardia, Vox, 2002.


Objeto: tazas compradas al café Bar Capitol (Montevideo y Santa Fé) cuando cambió de dueño y le cambió el color de las paredes y sacó de uso estas tazas gigantes para tomar café con leche.

sábado 24 de octubre de 2009






objetos de vitrina que se van uniendo de tanto mirarlos
el cairel era usado como amuleto que orientaba acerca del futuro
si giraba para un lado quería decir
si giraba para el otro la respuesta era no
después me olvidé para cuál lado era y para cuál era no

las flores
las flores
están secas

domingo 18 de octubre de 2009





tal vez las fotos sacan el alma
como los hijos la belleza o miseria de los padres
y yo debo ser una mujer sonriente junto a vos
en paz con su destino
y un paso atrás
un mínimo instante para descansar
mientras dirigís la toma
tanto que en estas últimas fotos
entre los que miran y yo
está tu mano inhóspita protectora
ya ineludible



Juana Bignozzi, La Ley tu ley, Adriana Hidalgo, 2000

objeto: Autoknips II

jueves 15 de octubre de 2009

Latas




lunes 12 de octubre de 2009



La consecuencia


Esto es un árbol. La raíz dice raíz,

rama cada rama, y en la copa

está la sala de recibo

de un mirlo que habla.


La mesa donde escribo

—una fiesta de solteras—

está hecha de madera de ese árbol

convertida por el uso y por el tiempo

en la palabra mesa.


Es porque da frutos que caen

y por el gremio perenne de sus hojas

que se renueva el árbol

y que existe la palabra árbol:


aunque a veces el bosque

lo oculte a la vista, lo contiene

el árbol en la palabra árbol.


Y no es que éste sea un poema abstracto.

Es que las palabras se repiten entre sí

por el sentido: son solteras y sociables

y de sus raíces crece un árbol.





Mirta Rosenberg, El arte de perder, Bajo la Luna Nueva, Buenos Aires, 1998


objeto por Lidia Dalmau, Barcelona

sábado 10 de octubre de 2009


La gallina

Mi ventana se abría hacia el jardín
como a una fresca prehistoria. Estaba allí
gallarda señora, de moteada pluma nerviosa
abultando el pecho hacia el sol, como un posible
lenguaje orgulloso: una gracia personal en un carácter,
paseando la certeza de la especie, picoteando
semillas, cáscaras, gusanos, regida
por la orientación instantánea de sus ojos.
Y de pronto una ráfaga fría paralizó
en un rápido pánico su ardiente cabeza:
y la noción del cambio
fue un oscuro dolor en su aterrado cerebro.
Entonces le transferí
los deseos de un universo estable
lo bastante iluminado para seguir comiendo:
un ritmo puntual que desmintiera
mi humillada respiración detrás del vidrio,
el triste conocimiento de la pérdida.







Joaquín O. Giannuzzi, Obra Poética, Emecé, 2000.

martes 6 de octubre de 2009











Ilustración por Lucía Mancilla Prieto
Técnica mixta - papel canson A4 - acuarela con tintas colorex - terminación digital

domingo 4 de octubre de 2009

S. Plath - Belleza americana 2




Bondad

La bondad se desliza por mi casa.
¡Señora Bondad, ella es tan amable!
Las joyas azules y rojas de sus anillos humean
en las ventanas, los espejos
se llenan de sonrisas.

¿Qué es tan real como el grito de un niño?
Un grito de un conejo puede ser más salvaje
pero no tiene alma.
El azúcar puede curarlo todo, así dice la Bondad.
El azúcar es un necesario fluido,

sus cristales un pequeño emplasto.
¡Oh, bondad, bondad
picando pedazos dulcemente!
Mis sedas japonesas, desesperadas mariposas,
pueden ser prendidas con alfileres en cualquier minuto, anestesiadas.

Y acá venís, con una taza de té
rodeada de vapor.
El chorro de sangre es poesía,
No hay nada que lo detenga.
En mis manos me das dos niños, dos rosas.

1 de febrero, 1963



Kindness

Kindness glides about my house.
Dame Kindness, she is so nice!
The blue and red jewels of her rings smoke
In the windows, the mirrors
Are filling with smiles.

What is so real as the cry of a child?
A rabbit's cry may be wilder
But it has no soul.
Sugar can cure everything, so Kindness says.
Sugar is a necessary fluid,

Its crystals a little poultice.
O kindness, kindness
Sweetly picking up pieces!
My Japanese silks, desperate butterflies,
May be pinned any minute, anesthetized.

And here you come, with a cup of tea
Wreathed in steam.
The blood jet is poetry,
There is no stopping it.
You hand me two children, two roses.

miércoles 30 de septiembre de 2009

H.D. - Belleza americana 1



En Baja

Debí haber imaginado
en sueños que traerías
algo encantador, peligroso,
orquídeas apiladas en una gran caja,
como quien dijera (en un sueño),
te envío esto,
yo que dejé sin besar
las azules venas de tu garganta.

Por qué fue que tus manos
(que nunca agarraron las mías),
tus manos que yo podía ver
deslizarse sobre las corolas de las orquídeas
tan cuidadosamente,
tus manos, tan frágiles, que de seguro levantarían
tan suavemente el frágil elemento floral;
ah, ah, cómo fue
que nunnca enviaste (en un sueño),

la forma misma, el perfume mismo,
no pesado, no sensual,
pero peligroso... peligroso...
de las orquídeas, apiladas en una gran caja,
y por debajo envuelta en brillante pergamino
alguna palabra;

Flor enviada a una flor;
para manos blancas, pétalos menos blancos
y menos encantadores

o

de amante a amante, ningún beso,
ningún contacto, sino eternamente esto.









William Shand y Alberto Girri, Poesía Norteamericana Contemporánea, Bibliográfica Omeba, 1966

sábado 26 de septiembre de 2009




Soñar con los angelitos

voy a amarte un tiempo más
me temo

igual por las noches
salgo a comprar cerveza
seduzco muchachitos
los traigo a casa y les hago
su jugo de naranja en la mañana

dormiría bien entre sus cuerpos
pero habría que acostarlos todos juntos
sentarse un rato en cada uno
hasta que el sueño venga para todos




Carla Sagulo, El vino de la casa, Ed. Vox, 2007

miércoles 23 de septiembre de 2009


9
y otra vez fuiste una mariposa
de grandes alas escarlatas
oh y en las siestas estallantes
tus ojos eran rogativas
y yo cazaba en los cerrillos
animales de frentes tristes
para que soltaran los fogones
chillantes flores coloradas
chisporroteaban en las cavernas
los tremolantes corazones
otra vez fuiste un chamal blanco
sobre mi pecho con cicatrices
fuísteme un beso neblinoso
una centella desgranándote
oh y en la lengua de la tribu
hablabas tímida con el cielo
y ahora estás entretornada
y largo estoy ensusurrándote
piedras azules pasan volando
y en lo entreoscuro somos polen







j.c. bustriazo ortiz, unca bermeja, 1973. Editado por la Extensión Cultural de la UNLPam en 1984. Gracias a Cabono Proyecto por mandarme el material en el 2005.

domingo 20 de septiembre de 2009

Industria Argentina II




Cocina


Restriego manchas,

no mugre,

no es el tiempo.

La tarea es lenta, la superficie

tiene que quedar intacta. Pienso

y escribo al ritmo circular

de la máquina

mansa,

con restos de líquido, polvo, huellas,

gotas de producto. Los cigarrillos se consumen

y el té se enfría, me olvido de ellos, no

hay música,

el movimiento es concéntrico,

mi pensamiento se frota

alrededor de - en contra de,

flota como un cuerpo que descansa en el mar

sin poder desprenderse.



Eli Tolaretxipi, El especulador, inédito.


miércoles 16 de septiembre de 2009

Uno de Li Po


Bebiendo solitario a la luz de la luna

Con un vaso de vino
entre mis manos
paseo en medio de las flores
de mi jardín.
Como estoy solo, levanto mi vaso
e invito a la luna
a beber conmigo,
que junto con mi sombra
ya somos tres.
Pero la luna nada sabe
de la dicha de beber
y mi sombra sólo atina
a seguir mis pasos.
No obstante, acepto la compañia
pues debemos disfrutar de la vida
en tales momentos.
La luna vaga errante mientras
entono mis canciones.
Mi sombra anda a los tumbos
mientras yo bailo.
Juntos tomamos mientras
estoy sobrio,
me alejo de su compañía
cuando estoy ebrio.
Quisiera que desde hoy
siempre estemos de fiesta
y nos podamos reunir en el
Nuboso Río de las Estrellas.





Raúl A. Ruy, Poetas chinos de la Dinastía T'ang (618-906), Hachette, 1977.

domingo 13 de septiembre de 2009





***



***





La Costa

La imprudencia,
la imprudencia,
la falta de billete ante el puesto de revistas,
las mesas de las parrillas que ocupan la vereda nos deprimen,
la chica que atiende el puesto de marrón
pone Reincidentes a todo volumen.

En ojotas por las góndolas no se puede caminar,
las hebillas de moda no paran, no sirven,
no agarran bien el pelo.

La carreta carga-garrafa está construida
con una cuna de bebé oxidada y llantas de playera
celeste que le adosaron.
El kiosco es un problema compuesto;
pistolas de agua, patos que se inflan, colgantes de hello
kitty marinera, hello kitty escritora, hello
kity musulmana;
todas las hello respetando a la kioskera
que tiene un retraso mental de trece.
-No me vas a cobrar dos pesos, me vas a cobrar solamente uno si
cargué tres termos a la redonda
y no pagué más que una moneda...


Paseamos por el bosque que alquila caballos.
Es de una lógica milenaria
haber decidido domar a los caballos pero para nosotras
está claro, está a la vista
que hay un problema y es de tamaño.

Hacemos una caminata de dieciseis kilómetros para el lado de
Mar de Ajó,
para el lado de la lluvia intermitente,
para el lado del castillo en proceso de evaporación.
Las niñas son las sirenas,
los niños son los bomberos.
Las madres aplauden a los niños
que los padres llevan en hombros.

Hacemos una caminata de veinte kilómetros para el lado de
Mar de Ajó,
para el lado de la lluvia de hecho,
para el lado del hotel enorme con forma de cubo platinado
que tiene pedicuría, tiene cine y tiene spa,
no sabemos suponer si a sus huéspedes
les intriga salir al balneario.




Paula Peyseré, Las Afueras, Siesta, 2007.

jueves 10 de septiembre de 2009




Música sueca

K.J.

Cuando la nieve cubre el mar y el crujir del pino
deja en el aire más honda huella que el trineo,
¿a qué azul pueden llegar los ojos?, ¿a qué silencio
puede caer la voz desamparada?
Perdido de vista, ignorado, el mundo exterior
ajusta cuentas con la cara, como con un rehén de Mameluco.
...así en el fondo del océano fosforescea el calamar,
así el silencio se embebe de la entera rapidez del sonido,
así ya basta una cerilla para poner el fogón al rojo,
así, tras el latir del corazón, el reloj de pared,
al detenerse en éste, seguirá andando en el otro
extremo de la mar.

[1978]




Joseph Brodsky, No vendrá el diluvio tras nosotros. Antología poética (1960-1996). Galaxia Gutenberg, 2000.

martes 8 de septiembre de 2009



El talismán

Después de la tormenta
te vi tomar una de
las piedras de hielo
y caminar rumbo al contorno
sombrío de la casa

Ponés la piedra
dentro del congelador
donde yo me asomo
a ver cada tanto aquel
resplandor crepuscular






José Villa, Camino de Vacas, Ed. Gog y Magog, 2007.

domingo 6 de septiembre de 2009







Cada copo de nieve

Cada copo de nieve dibuja su propio nombre
no en el cielo ni en la tierra sino en este papel.
Cada copo de nieve, éste también,
en este barrio pobre, se dibuja
no en la tierra severa del camposanto
ni en los páramos escarchados sino justo acá
en este papel donde te siento
y donde me siento al lado tuyo.

Nada se mueve, ¿cómo podría?,
porque la estrella más lejana está tan cerca como mi mano
que apoyo contra la frente, los años luz
pertenecen a otra cosmología, a la que
querría separarnos.

Tengo en mi palma tantos
universos como hay estrellas en el cielo,
tantos puntos infinitos, imágenes.

Las urracas vuelan alrededor de la copa del abedul
como si fuera un grabado en una nube.
No vuelan, respiran como vos
en un barrio pobre en los brazos de un poeta pobre,
siempre en el mismo punto.



Tomi Kontio, Anobium Pertinax, Black&Vermelho, 2006.

jueves 3 de septiembre de 2009



En la arena mojada una silla de madera
recibe por intervalos una fina capa de agua
cerca de ahí
un hombre mira la escena con la cabeza vacía
cerca también
su mujer le habla con calor y la piel bronceada
inmediatamente
el contraste de su voz y una línea de viento
le recuerdan que en otro lugar
otra mujer se acaricia y se desnuda con lentitud.

La ola regresa
y es otro el objeto que se interpone.




Sobre la curva de la arena
el calor
distorsiona las imágenes que separan a los turistas;
algunos
caminan hacia la orilla
para mirar el cuerpo que acaban de sacar del agua,
con tranquilidad
se acomodan entre la gente formando una figura
y piensan algo acerca de esto.
Después, caminan en dirección a la arena seca,
rompen esa figura
para hablar del largo y del diseño de las escolleras.



Darío Rojo, Campaña al desierto, Ediciones Del Diego, 1993

lunes 31 de agosto de 2009




basically, japanese gardens respond to how plants and rocks are arranged.


Lo primero que me llega es el callado
murmuro de las paredes del norte.
Una tras una,
todas las piedras dan al norte.

La cara más húmeda de cada piedra es
un bosque de lindos brazos donde duermen los días
las semanas, el lento tiempo de las rocas:

Viendo gotear los templos, derrumbarse el cielo.
Y que solo te entiendan las tortugas. O la eternidad, a veces.

Para ellas seguro somos como para nosotros las bacterias
te dije
Para ellas seguro somos como fantasmas
me dijiste.


gardeners have been important –if often anonymous– figures for centuries.


Cuentan que hay una piedra tallada con dos nombres:
uno de los nombres no se ve.
El otro es Kotaro.

Un novelista insinuó que fueron los jardineros
los que tallaron sus nombres
en secreto
para que nadie olvidara la obra que, orgullosos, habían terminado.

Un jardinero dijo que eso era una ridiculez.



Mercedes Villalba, extraído de Pausa para cerrrar el abanico

miércoles 26 de agosto de 2009





32.

Uno de los meses del otoño
me dejó esta enseñanza:
puede pasar, a veces, que las hojas caídas
entinten la vereda - no, es su impronta
de color fantasmal
y forma exacta. Resumiendo: lo que vi
fue la vereda decorada
con ausentes hojas
en una disposición que sospecho
reproducía una ocurrencia real.




Laura Wittner, La tomadora de café, Ediciones Vox, 2005

lunes 24 de agosto de 2009

Farfalla



Mariposa

Ciertamente, entonces, sonreíste,
como quien emprende un viaje por algún lugar,
alejada de mí, y sin embargo más cerca,
como para grabar tu imagen en mis ojos.

No te olvido, tú, de púrpura,
alta, erguida,
tembloroso tu cuerpo todo bajo los suaves rayos
como una mariposa suspirando.

Sólo alrededor del sitio donde estabas
los árboles en flor se aquietaron, se hicieron trasparentes
y alejaron la ciudad del polvo y las multitudes.

Ciertamente, entonces sonreíste.
Desde ese instante permanezco inmóvil y maravillado,
tratando de recordarte con aquella sonrisa.




Ando Ichiro

Alberto Girri, Versiones, Corregidor, 1974






Marzo - Abril

De la mano de quien
el verano se fue y su fiesta
de mariposas sobre charcos.
Detrás de una nube, polvoriento
maduró la vuelta hasta atontarse
un vaho de moras y de mosto.
A campo traviesa sábanas de lino
se desperezan del olor celeste
y el verano hoy no es más
que una borrachera corta.
Estampado al borde de los labios.



Elisa M. Salzmann, La Pendiente, Ediciones del Dock, 1993






viernes 21 de agosto de 2009



Dos patos

Sobre el sonido de dos patos que suben
en su vuelo hacia el caos, en la tormenta,
con las cuerdas de un navío que tensan
los tonos de una voz.
Hermosos, amarillos, débiles a la luz del sol.
Quien fuma mientras pasan traslúcidos:
los comparamos con el dorso de unas manos.
Podemos quedarnos acá todo el día, verlos
pasar como una percepción cambiante
que la luz nos regala de uno en uno.
Cruzan el sol, espejean, quedan como restos
después de tapar la luz por un segundo.
Serán plumas. Calcinadas y azules.
Partículas de huesos y filo de picos llegando
hasta nosotros sin decirnos nada especial.
Porque así era fijarse en la línea del horizonte
donde las señales se hacían más débiles.
Y en nuestra mente se iban grabando unos reflejos.
Lentos, azucarados. Como lomos de libros
en un invernadero. A veces en su vuelo
traían la variación de un mismo tema.
Pero las estaciones pasaron y el lomo de esos patos
quedó como un secreto.
Porque mirarlos también era detenerse,
ver surgir los materiales descentrados
donde una idea del mundo persistía.







Francisco Garamona, Una escuela de la mente, Eloísa Cartonera, 2004

jueves 20 de agosto de 2009

Métodos




"Las ideas no son mi fuerte. No las manipulo con facilidad. Más bien son ellas las que me manipulan. Me procuran un desasosiego o náusea. No me gusta mucho verme arrojado en medio de ellas. Por el contrario, los objetos del mundo exterior me encantan. Puede ocurrir que me causen sorpresa, pero de ninguna manera parecen preocuparse por mi aporbación: de inmediato les es concedida. No los pongo en duda."



Francis Ponge, Métodos, Adriana Hidalgo, 2000.

martes 18 de agosto de 2009

Yuan Mei (1716-1797)


Noche de invierno

Es tarde en la noche de invierno.

Un libro me tiene atrapado

y olvidé irme a la cama.

Mi esposa agarra mi lámpara y dice,

"¿Sabés qué hora es?"





Winter night

It is late in the Winter night.

I am absorbed in a book

And forget to go to bed.

My wife takes my lamp and says,

"Do you know what time it is?"



Kenneth Rexroth, One hundred more poems from the chinese love and the turning year, New Directions.


lunes 17 de agosto de 2009








Dulce piedra roja
que buscan los arqueros
sin propio corazón.



Hay que escribir muchas manzanas
para mordernos la ficción.
Probarás,
que por algo se empieza.



¿Cómo una fruta colorada
puede terminar en mansa
jalea de untar?




Lucía Bianco, Etiquetas de dulces, Bahía Blanca, 2006

sábado 15 de agosto de 2009

Apareció otro




La observación, como centro.
La invención, como testimonio objetivo del trabajo.
La aptitud para mirar, como capital en la actividad de la imaginación.




Alberto Girri, Notas sobre la experiencia poética, Losada, 1983

Un paseo









Aranjuez

Aranjuez, qué milagro,
no era el cielo.
Es mi infancia.

Casona al sol como antes
o más pura,
porque no sale nadie.
Hombre, jardín, Dios, niño,
-juntos, solos-
y Aranjuez que es el ángel.

Mi infancia: pajareras
altísimas, sin pájaros,
y una fuente en que lloro
en el centro de España.

Como banda taurina
el corazón revienta
en Aranjuez, sin toros
sin españoles cerca.



Héctor Viel Temperley, Obra Completa, del Dock, 2004







¡Una escena inesperada merodeando en el museo! En la sala que agrupaba aguafuertes, pinturas de toros y mantillas.



Encontraba la temática del paisaje acumulando entradas, postales con edificaciones medievales. Habíamos llegado unos cuarenta pasajeros a destino. Sobre cimas de estadios romanos, de estructuras pasadas. Son los sueños, los proyectos, las películas de luz que se reflejan en los vidrios, sin palabras ni abstracciones que podrían alejarnos.



Laura Crespi, Días de besos, La Internacional Argentina, 2006

miércoles 12 de agosto de 2009

Una vez encerré a uno en una caja















There was an Old Person whose habits,
Induced him to feed upon rabbits;
When he'd eaten eighteen,
He turned perfectly green,
Upon which he relinquished those habits.





The Complete Nonsense of Edward Lear, Dover Publications, 1951



Había un viejo que tenía el puntillo

de cebarse de conejillo;

cuando hubo tragado ciento,

Volviósele la cara color peciento,

y entonces abandonó aquel su puntillo.



Edward Lear, Disparatario, Tusquets, 1984



Había un viejo cuyos hábitos lo inducían a alimentarse de conejos; cuando hubo comido dieciocho se volvió perfectamente verde, tras lo cual renunció a esos hábitos.


Cesar Aira, Edward Lear, Beatriz Viterbo, 2004


lunes 10 de agosto de 2009

Manual de autoayuda





Ponete a leer. No importa si tenés que pasar la máquina por las alfombras o si tenés que limpiar los vidrios del living, del cuarto y del escritorio. Vos ponete a leer. Dejá para otro momento la necesidad de ir al supermercado a comprar desodorante, queso blanco, un pan lactal y alguna gaseosa. Lo que leas hoy no lo vas a leer nunca. Si tenés que ir a trabajar, no te olvides de llevar un libro con vos: abrilo en el colectivo aunque viajes de pie, aunque vayas cabeceando por el sueño. Al mediodía, cuando salgas a comer, poné el libro a la izquierda del plato, y que te sea indiferente si la comida se enfría. Postergá todos los compromisos que tengas para la noche; pasalos para el fin de semana. No vayas al teatro, ni a oir ningún concierto. Ni que hablar de ir al cine. Si alguien quiere charlar con vos por teléfono, que sea en otro momento. No importa cuándo. Lo que importa es que no sea ahora.
Ahora lo único que importa es leer.




Ezequiel Alemián, Me gustaría ser un animal, Siesta, 2003

De a poco








se va llenando



sábado 8 de agosto de 2009

Un libro lleno de pájaros






Diáfano después de la lluvia

Otoño, filos nubosos en el horizonte.
El viento del oeste sopla desde mil kilómetros.
Amanecer, en el aire de la mañana clara,
granjeros ocupados luego de la larga lluvia.
Los árboles del desierto echan sus pocas hojas verdes.
Las peras de la montaña son pequeñas pero están
maduras.
Una flauta tártara suena en la entrada a la ciudad.
Un solitario ganso salvaje asciende hacia el espacio.







Viento del sur

Los días se dilatan, las montañas
lucen. El viento sur sopla
en las paredes florecientes.
Golondrinas recién llegadas revolotean
sobre los pantanos humeantes.
Parejas de patos se adormecen en la arena tibia.




Tu Fu, La luna brilla fría sobre los huesos blancos, versiones de Daniel Durand, Colección Chapita, 2008

miércoles 5 de agosto de 2009







Descendiente de Eduardo L Holmberg. Ver más comics.

lunes 3 de agosto de 2009







Monte criollo


Cuarenta cartones pintados
con palos de ensueño, de engaño y amor.
La vida es un mazo marcado,
baraja los naipes la mano de Dios.
Las malas que embosca la dicha
se dieron en juego tras cada ilusión,
y así fue robándome fichas
la carta negada de tu corazón.

¡Hagan juego!
Monte criollo que en tu emboque
tu ternura palpité.
¡Hagan juego!
Me mandé mi resto en cope
y después de los tres toques
con tu olvido me topé.

Perdí los primeros convites
parando en carpetas de suerte y verdad.
Y luego, buscando desquite,
cien contras seguidas me dio tu maldad.
Me ofrece la espada su filo,
rencores del basto te quieren vengar.
Hoy juego mi trampa tranquilo
y entre oros y copas te habré de olvidar.



Música: Francisco Pracánico
Letra: Homero Manzi

Dúo Cufaro-Zerrillo
Canta: Azucena Maizani
24/05/1935 Buenos Aires
Odeon 12105-A 8143


sábado 1 de agosto de 2009




Paraná, diciembre 25 de 1958

Querido Chi:

Recién, caramba, le escribo. Y hace más de un año que le prometí hacerlo sin mayor demora! Pero yo sé cómo los he recordado en todo momento, cómo Ud., especialmente, ha continuado hablando conmigo a pesar de mi silencio.

Por lo demás, desde entonces, no he hecho otra cosa, puede decirse, que ocuparme de China, leyendo, dando aquí y allá "conferencias" u organizando conversaciones. Y no he podido cumplir aún los compromisos. Seguiré en 1959.

Le envío unas cosillas que Ud. no conoce. El poema último: "Luna de Pekin", fue, en realidad, el primero que escribí allí. Publíquelos, traducidos, donde Ud. le parezca mejor: en las revistas de las otras capitales, por ejemplo. No olvido tampoco a esos amigos. Pero no demore. Necesito mucho, mucho...

[...]


P.D. Mándeme siempre poemas de la última gente, o de la que vaya apareciendo con alguna significación. He de continuar, por cierto, renovando la imagen de la China poética actual, hasta el último aliento. Y ahora que volvemos en esta forma a conversar, yo, a mi vez, le haré llegar muestras de lo que en tal plano se hace aquí.





Juan L. Ortiz, Obra Completa, Santa Fe: Universidad Nacional del Litoral, 1996, pág. 1099

jueves 30 de julio de 2009

Referencia de cajón






Una mamushka contiene en su vientre
la totalidad de las mamushkas
porque no hay mamushka que no tenga
una mamushka adentro

Madre hay una sola




MAMUSHKAS, roberta iannamico, VOX , 2000


miércoles 29 de julio de 2009

Solitario






Me senté a tomar
y no advertí el atardecer.

Los pétalos caídos
llenaron los pliegues
de la ropa.

Ebrio, me levanté
y fui hasta el arroyo
iluminado por la luna.

Los pájaros se habían ido,
también los pocos hombres
que quedaban.




versión de un poema de Li Po


lunes 27 de julio de 2009





Amenaza

Podés vivir años al lado
de un gran pino, honrada de tener
tan venerable vecino, aun
cuando eche sus agujas sobre tus flores
o te despierte, tirando grandes piñas
en tu patio en la quietud de la noche.
Sólo cuando, antes del amanecer un año
en el equinoccio vernal, el viento
se levanta y se levanta, trayendo la imagen
de barcos arrojados como cáscaras de nuez entre olas
enormes que avanzan como paredes,
te das cuenta que siempre,
debajo del respeto, debajo de tu fe
en la belleza del pino, yace
el temor de que algún día
llegue a caer sobre tu casa, sobre tu cama,
sobre la fragilidad de la segura
cotidianeidad a la que casi
te has acostumbrado.


Threat

You can live for years next door
to a big pinetree, honored to have
so venerable a neighbor, even
when it sheds needles all over your flowers
or wakes you, dropping big cones
onto your deck at still of night.
Only when, before dawn one year
at the vernal equinox, the wind
rises and rises, raising images
of cockleshell boats tossed among huge
advancing walls of waves,
do you become aware that always,
under respect, under your faith
in the pinetree’s beauty, there lies
the fear it will crash some day
down on your house, on you in your bed,
on the fragility of the safe
dailiness you have almost
grown used to.


Traducción de Jacqui Behrend
Del libro Arenas del Pozo de Denise Levertov
(Sands of the Well, Nueva York, New Directions, 1998)

sábado 25 de julio de 2009

Momento de simetría






jueves 23 de julio de 2009

Encontré cuatro gatos encerrados en la vitrina






lunes 20 de julio de 2009





Intrascendencia

Un momento.
Y despacio, shhh...
Que el gato no despierte.
Que los gorriones en el naranjo
no se espanten.
Hierve el agua, cierro el libro,
mayo ha vuelto a la ventana.
¿Alguien quiere una taza de té?
¿Alguno de ustedes desea
una taza de té?
En el segundo estante
a la izquierda, hay dos latas,
una roja y otra blanca.
150 millones de kms
ha recorrido este rayo de sol
que trasluce el vidrio,
las cortinas
y se fija en la madera del piso.
Dentro del rayo, en la no-gravedad,
el polvillo gris enloquecido
hormiguea.
La blanca no, la roja.


D.G.Helder, El faro de Guereño, 1990.

domingo 19 de julio de 2009



El objetivismo: blog de una vitrina.

La idea: un relevo de todo los objetos guardados por años en la vitrina. Un inventario virtual.

El diálogo: objetos, poemas, el poema como objeto o viceversa.


sábado 18 de julio de 2009

Liu Yu Hsi (772-842)


Tomando con amigos entre las peonías en flor


Para admirar las peonías

hicimos una fiesta con mucho vino.

Tomé vaso tras vaso hasta que

me emborraché. Después, para mi vergüenza,

escuché el susurro de las flores:

“¿qué estamos haciendo, floreciendo

para estos viejos borrachos?"





Drinking with friends amongst the blooming peonies


We had a drinking party

To admire the peonies.

I drank cup after cup till

I was drank. Then to my shame

I heard the flowers whisper,

“What are we doing, blooming

For these old alcoholics?”




One Hundred More Poems from the chinese love and the turning year by Kenneth Rexroth


martes 14 de julio de 2009

Para tomar con haikus




Escarcha y un brebaje
caliente: dulzuras
de la hermosa mañana

[Chora]




El libro del Haiku
.
Selección, traducción y estudio crítico: Alberto Silva


sábado 11 de julio de 2009

Un poema de 于坚 (Yu Jian)



(hacer un click sobre el poema para leerlo mejor)




Traducción directa del chino por Miguel Angel Petrecca


Temporada otoño-invierno 09



Técnica: estructura de alambres, papel maché
Tamaño: 17 x 9 cm.
por Natalia Levinson, 2001



Primavera

Como siempre, ves arboles pelados y flacos.

Entre las dos, hacemos el ejercicio con la mente

de agregarle una hoja, y después otra y una más

para que después puedas salir de casa.

Ahora,

mientras escucho tu respiración en el cuarto de al lado,

veo una luz blanquecina.




Viejos usos






jueves 9 de julio de 2009

Hecho en Bariloche




La taza azul

La luz justifica
mi ojo más apto, cuando
la tiendo hacia el centro de la mesa
hasta abarcar una taza azul.
Sola en el espacio, la idea
de la taza. Pero el azul
es lo que cuenta, lo macizo. Este azul especial
en el tiempo, acompañando
la juventud de mi ojo
y su camino a la oscuridad.



Joaquín O. Giannuzzi

Made in England



Es una de las preferidas, bastante chica, dos tazas, para un té medido.


lunes 6 de julio de 2009

Pieza n2 Hartford





domingo 5 de julio de 2009

Industria Argentina I







sábado 4 de julio de 2009

La etapa dorada

"En el dorado milagro
de la tarde,
en el último momento
trasparente de la tarde..."




Piel de serpiente - Klimt - Pecas

jueves 2 de julio de 2009





No me acuerdo si mi hermano compró estas tazas o yo. Creo que él tiene dos y yo dos, algo así.



Adornos alemanes: poema de Nikola Richter




sondeo

soy un linaje en extinción y vivo en un container.
es transitorio, dicen los astrónomos, ya pasará.
sin embargo, todo cruje a mi alrededor, el calor sacude todas
las paredes. debería escupir fuego como melodías gitanas de ravel,
empujar la muerte hacia algún lugar útil, porque las síncopas
empujan las piernas hacia delante y el corazón hacia atrás,
donde permanece en las teclas negras. deberíamos enviar
velas al cielo otra vez y hacer nosotros mismos estrellas.
entonces, apagamos el gps y decimos calma,
calma: tengamos calma, porque, claro, ustedes saben, lo bueno es
que todavía, en el mundo, existen lugares sin descubrir.



Traducción Cecilia Pavón. Extraído de Once Sur, blog de Cecilia, junio 2009


objetos